lunes, 8 de febrero de 2010

De penas y de glorias

Nos vamos haciendo grandes, de la forma en que se hacen grandes sólo los hombres. Con ese sentido entendido y esas escenas pasadas que nos glorifican sólo ante nosotros mismos. Y nos volvemos vulnerables por experiencia, porque supimos caernos desde la brillantez de nuestra inocencia, un día, y aplastarnos contra el piso y llorar flujos desesperados contra él; no entender por qué caímos, dónde estamos si antes éramos tan así: tan super –poderosamente vírgenes. Y ahora nos reunimos quedos, con pasos algo más firmes, seguros de querer estar pero con más miedos. Llenos de miedos que se notan cuando afloramos nuestros hombros, levantamos nuestro mentón y miramos alrededor, atentos, escudriñando posibilidades ¡no vaya a ser cosa que otra vez el golpe nos agarre desprevenidos! Y todo, a pesar de que en el fondo sabemos que ya nunca más estaremos fuera de guardia. Puede volver, va a volver, pero lo veremos llegar y seremos capaces de agazaparnos y tomar las armas. La lucha está perdida, pero será dada. Y en cada batalla derrocaremos algunas de sus sombras para que cada vez queden menos, y libraremos la guerra en el terreno que mejor elijamos. El mío será frente a las letras, el tuyo, en la soledad de aguas tibias. No somos los mismos, pero ya pudimos despedirnos.

29 comentarios:

Pulgarcito soñador dijo...

Uffffffffffff...que monólogo interior, doña Marina...le juro que estas son las cositas, asi, chiquitas, que me tensionan. Y ese final que es un encanto. Me gustan esos finales redondos y poéticos.

Le0 dijo...

Será tiempo de pelear entonces, las glorias vendran luego, lo importante a tener en cuenta es que no hace falta ganar la batalla para conseguir la gloria. Me gusta mucho leerte Marina. Leo.

Noesperesnada dijo...

Me encanta como das batalla en el territorio de las letras...

El viento a contramano dijo...

Perfecto - no se puede decir mejor. Sos el golpe certero, Maru, la sabiduría... y apenas floreciendo ¿quien lo hubiera dicho?
Libraras mil batallas, y muchas de ellas contra vos misma... y venceras, no tengas miedo, venceras... porque tus letras son la mejor arma contra el silencio, y no claudican en ningun campo de batalla.

Un beso, nena. Siempre serás la reina, cuento con eso :)

marichuy dijo...

Marina

Con la edad adquirimos herramientas útiles, conocimientos, experiencias y algunas cosas más, muy útiles para vivir. Y no obstante, lejos de volvernos más seguros, nos convertirían en seres precavidos, sensatos y hasta miedosos, porque junto con lo adquirido.... hemos ido perdiendo el arrojo, la ausencia de miedo y de prudencia, aquello que nos abundaba cuando teníamos menos años y "sabiduría", ja.

Un beso

Estrella dijo...

¿Habrá que cubrirse de amianto? O dejar que el cuerpo todo pierda memoria.
Y otra vez, a volver a empezar.
Felices algunos, los que tienen las palabras.

Silvia dijo...

Como quisiera poder incluirme dentro de ese "nos". Pero todavía me dura el llanto por esa inocencia perdida. Una caída es una cosa, pero dos...
las rodillas se aflojan, la guardia se transforma en paranoia,
mudar de piel duele,
crecer duele, desechar viejas creencias duele, y resistir ese vacío hasta que las nuevas vengan y se instalen, (la esperanza entre ellas) puede llegar a ser el peor de los calvarios.

Lo que hacemos con nuestros miedos es lo que nos define

Espero (ya es algo) contagiarme del coraje de tus palabras

palabras que no podrían definir mejor mi estado presente.

No soy la misma y recién estoy empezando a despedirme.

gracias Marina.

Joe Kadorna dijo...

Si la lucha está perdida, siempre nos keda la opción de ofrecer una guardia de korazón abierto. De ese modo, komo diría Silvio, a la serpiente "le doy de mastikar una paloma y la enveneno de mi bien".

En kuanto a la inocencia... sólo se puede ser konciente de ella después de haberla perdido.
Es por eso ke a los ke la rekuperan se los llama los dos veces nacidos.

Y es cierto, no somos los mismos. Akí todo se mueve. Pero si pudimos despedirnos es porke alguna vez nos enkontramos.

Asi ke si tus letras se dan un baño en aguas tibias, se akaba la soledad y se disuelven los konceptos de tuyo y mio.

Eso es lo ke Osho llamaba la experiencia oceánika.

O Marina...

:)

Laura dijo...

A medida que pasan los años vamos adquiriendo experiencia, es cierto, nos prepara mejor, digamos, para próximos embates pero nunca es suficiente ya que la vida siempre se encarga de seguir sorprendiéndonos. Un cariño

Silvia dijo...

Marina, tomé prestadas estas palabras de por ahí (no sé quien este chico), que te pueden servir a allanar (o no) el camino de tu batalla.

No dicen nada nuevo, pero me gustó el ímpetu de esa inocencia, la alegría por esa creencia.

http://israelpintor.wordpress.com/2009/10/04/metodo-del-escritor-sin-merito/#comments

Marina dijo...

Hola, Pulgarcito, muchas gracias por lo que me dice. Espero que se haya relajado ya, después de la noche.

Leo, a mí me gusta mucho que pases a leer y a decir. Besos!

Noesperesnada, gracias por ese aliento!

Hola, Lea, Lea… Rey, amo o príncipe, sus palabras son bálsamo. Gracias, siempre!

marichuy, creo que tu lectura es exactamente como quise decir. Un beso a vos!

Estrella, felices aquellos que aman, a pesar de todo, ¿no?

Hola, Silvia, un post en sí mismo esto que dejás acá. Gracias por regalárselo a Escombros. “Lo que hacemos con nuestros miedos es lo que nos define”. Ya lo creo como vos. Un placer recibirte.

Joe, qué interesante vos también. Justamente acabo de llegar de mi sesión de PNL en donde hablé del perdón y del disolver mandatos. Menuda tarea la de renacer, menudo deseo. O Joe…

Hola, Laura, creo yo que las sorpresas son más o menos las mismas, solo que andamos subiendo el espiral y las podemos ver desde otra perspectiva y de forma más elevada. Un beso, nena.

Silvia, leí esto que me pasaste y me gustó, ciertamente, el ímpetu. De todos modos lo releeré. Gracias, de nuevo, por tomarte el tiempo!

Besos a todos!

Mafalda dijo...

...

Admiro a los que, en el afán de vivir, continúan arriesgándose.

¿Será valentía, perseverancia o estupidez?

Cada quien que le ponga nombre a su reacción, yo después de un trancazo de magnitud, me refugié a mi manera (también en las letras, en la música y en el baile), hoy en día estoy vacunada, obtuve adecuadas defensas, el resultado es la soledad, no me queda de otra más que jugar su propio juego.

Saludetes.

Mafalda

1690ta dijo...

Los golpes y las caídas se esfuman a los pocos días después del mal momento. Nos olvidamos de ellos y nos convencemos de que ahora está todo bien. Pero siempre queda la resaca-cicatriz de esos recuerdos: “Esas escenas pasadas que nos glorifican solo ante nosotros mismos”, como bien decís.
Saludos

Marina dijo...

Mafis, creo puedo entenderte porque la soledad, últimamente para mi también y después de algunas caídas sobre el rincón, se está convirtiendo en el refugio necesario. Un beso, nena.

Hola, 1690ta, supongo que si las caídas se esfuman a los pocos días, y las dejamos ir así sin más, corremos el riesgo de caer siempre igual. Creo yo, después de algunas caídas en serie al mejor estilo Dominó, que parte de la tarea para glorificarnos aunque sea ante nosotros es detenerse ante la caída, llorar tanto como dice Girondo en lo que acabás de subir a tu blog, secar las lágrimas y guardar su sal en el bolsillo, para no olvidar y así, trepar el espiral. De todos modos, son solo impresiones... Saludos!

Muma dijo...

Cuanta realidad, cuanto de mi realidad, es que uno tiene la fantasía, de chico, que cuando sea grande la va a tener muuucho mas clara y resulta que cuando uno YA es grande, se da cuenta que los miedos van en aumento porque comprendemos cuan vulnerables somos y podemos ser. Entonces se resume perfecto en esa sensación que decís, uno sabe que va a estar siempre de guardia. La experiencia sirve porque nos ayuda a conocernos, conocer nuestras limitaciones es una cuestión fundamental para afrontar la ineludible lucha, tan esencial como saber elegir nuestras batallas y el territorio en el cual librarlas.
Besos!!!

La sonrisa de Hiperión dijo...

Otra día que me tienes or aquí disfruntando de tus letras...

Saludos y un abrazo enorme.

LEGALESE dijo...

En el terreno e las letras, ganás Maru...
Beso enorme

Marina dijo...

Muma, debo decir que extrañaba tu visita. Y acá, en tu aporte, siento -nuevamente- que de una cerveza con vos saldríamos volando! Ja! Un beso, nena (lástima que la inocencia, el arrojo y el olvido no se compran en el supermercado).

Hola, la sonrisa del Hiperión, gracias por pasar. Bienvenido y cuando quieras!

LEGALESE, gracias, amiga, te juro que me encanta que me pases a visitar por acá! Te quiero y bienvenida a Bs As!

santiago dijo...

"porque supimos caernos desde la brillantez de nuestra inocencia"

Pero qué maravilla de frase! me saco el sombreroante usted, Marina.
beso

F.Guerra dijo...

Es un placer leerte, tan bonita. En realidad pàginas como la tuya tienen una onda de buena poesía generada - además - por los mismos comentaristas ("Felices los que tienen palabras", dice Estrella, que las tiene todas) .

Es facil enamorarse en los blogs, no?

Mariana dijo...

Qué lindo, Marina. Es admirable cuánta pasión le ponés. Yo me pregunto si vale la pena la lucha cuando ya sabés que está perdida.

Marina dijo...

Hola, santiago. Yo le devuelvo la reverencia. Muchas gracias y salut!

F. Guerra, ya lo creo (digo, que a Estrella le sobran palabras y que uno se puede enamorar por estos blogs, mucha fantasía, vio).

Mariana, yo creo que sí. Como para seguir viviendo con la frente lo más alta posible, supongo!

Besos a todos!

Unco Claraboya dijo...

Marina quedé perplejo con la coincidencia que resultó este post, acá también se los nombra y hace muy poco (recién) subí un post con un relato que tiene bastante de parecido a esto de “los miedos que se notan cuando afloramos nuestros hombros”. Saludo la casualidad,

UC

Laura dijo...

estoy convencida que aunque nos rompamos la nariz en la caída siempre hay algo para rescatar. Muy buen escrito nena.

un beso grande

Diego dijo...

La lucha, también, es una palabra. Así que luche, mujer. Muy bueno.
Salud!

Marina dijo...

Unco, iré a ver de qué se trata. Pero, de ser así: también celebro la casualidad.

Hola, Laura. Yo también creo lo mismo.

Diego, linda mirada. Salud!

Magah dijo...

aja! pero mire que claridad y que post tan oportuno.
Me he comprado un arma, ahora ya no hay vueltas. Voy a disparar.

Abrazos!

el enamorado dijo...

me vuelven loco las hembras que dan pelea, nena

Marina dijo...

Magah, seamos responsables con las armas ;) Beso, nena!

el enamorado, ajá!